Cuando le entregas el corazón a alguien te arriesgas a ser destruido por ese mismo ser, sientes como tu corazón empieza a latir suavemente, tan suave que a veces hasta parece que ya no late, pierdes la alegría e incluso pierdes la motivación por todo. Miras a tu alrededor y desgraciadamente, todo te recuerda a él, vives en una especie de mundo donde todo te resulta irritante e incluso a veces por la propia rabia, sientes una gran necesidad de coger el coche y estamparte contra un muro, pero sabes que eso es demasiado fácil, así que decides ser fuerte y enfrentarte a todo. Planeas la manera de hacerle sufrir tanto y como él te ha hecho a ti, pero en el fondo sabes que eso no te devolvería la alegría y las ganas que tenias de antes, así que como manera de hacerle sentir mal, te dedicas a ignorarlo, vives el día a día ignorandole cada vez que te lo cruzas y le demuestras que tu camino es hasta mejor que el suyo, te muestras muy feliz ante él a pesar de que en verdad no sea así... notas como él cambia, empieza a hacer caritas y es entonces cuando más puedes empezar a disfrutar, los ves ahí arrastrándose por los suelos, humillandose así mismo y tu en lo más alto de la cima, te conviertes en aquello que ya jamás conseguirá tener. Eres la diosa que domina y él un sumiso ignorante que solo busca la felicidad.

Comentarios

Entradas populares