Era una noche de luna llena, recuerdo que miré tus ojos y en ellos vi la esperanza y la confianza de que algo bueno, quizás, esta por venir, sentí que lo nuestro no puede acabar aún, que siempre aparecen ciertos motivos que hacen que esto no termine, aún recuerdo el día en que te conocí, recuerdo esa mirada y esa sonrisa, recuerdo el olor de tu colonia, una fragancia que me temo que a pesar de que pasen años jamás lograré olvidar... recuerdo tantas cosas, que me resulta prácticamente imposible poder olvidarlas o dejarlas aparcadas... me temo que me has marcado de por vida, que has llegado a lo más profundo de mi ser, has conseguido que este corazón frío y solitario haya podido sentir algo por alguien, después de años... siempre creí que jamás sentiría lo que siento ahora y sin embargo, lo único que me queda por decir es que tengo miedo, mucho miedo, no quisiera acabar siendo un trozo de carne con miles de fragmentos irreconstruibles de lo que en su día formaban un corazón.
Y sí, me temo que me toca decir que has ganado la partida, jugamos un juego en el cual muchas personas lo acabaron nombrando como algo ilógico e irreal, pero a pesar de todo lo que se pudiera decir, era nuestro juego, cosa que quizás hizo que de una cierta manera acabase sintiendo lo que siento ahora por ti.


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