Se me fueron los dedos por estas teclas, deslice todo mi encanto hacia la amargura y perdí la poca dignidad que me quedaba... me di cuenta de que lo bueno llega cuando menos te lo esperas y cuando más lo deseas, desaparece en un abrir y cerrar de ojos. Entendí que por mucho que desees algo si no lo quieres de verdad, de nada servirá desearlo con tanto empeño porque a pesar de que algún día llegue, no sabrás aceptarlo y seguir adelante, te acabarás amargando y acabarás por eliminarlo de alguna manera de tu vida.
Hoy, te sentirás solo, pensando que será así el resto de tu vida y cuando llegue el día en el cual aparezca alguien adecuado para dejarte sin soledad, sentirás miedo y lo único que lograrás será que esa persona se acabe yendo de tu vida… si temes a la soledad pero a la vez la amas, probablemente acabes conviviendo con ella de por vida, no puedes temerle a algo que no sabes lo que es por el simple hecho de que jamás lo hayas visto, atrévete y arriésgate a ganar o a perder, eso solamente lo elijes tu y recuerda de que de los cobardes jamás se ha escrito nada.



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