No hay nada más placentero que el arte de quererse a uno mismo, me ha costado muchas lágrimas aprender a quererme y a valorarme, a saber diferenciar lo que quiero de lo que no quiero, a saber respetarme y a que me respeten, ¿y sabéis que? No estoy dispuesta a perder todo aquello que me costó mil años construir, en un abrir y cerrar de ojos.

A veces, es mucho mejor, romper por lo sano, que adentrarte en una relación tóxica, sabiendo de antemano que esa relación te va a causar más dolores que alegrías, de hecho, prefiero llorar hoy y reír mañana que viceversa.

A base de tropiezos, caídas y más caídas… lo más importante es saberse levantar y seguir adelante, muchas veces me he odiado a mí misma, por mi manera de ser o incluso por mi físico, pero con el tiempo he sabido a aceptarme por ser lo que soy y como soy, dejando atrás todo aquello que se pueda decir o pensar de mí… ¿y sabéis que? Es lo mejor que una persona puede hacer, no os podéis llegar a imaginar, lo confortable que es, el poder sentirse bien con uno mismo independientemente de los demás.

El llegar a ese nivel de aceptación, de la cabeza a los pies, atreverte a llevar ese corte de pelo que hace años que deseas, pero nunca has hecho, por miedo a que te digan que pareces lesbiana o de llevar entre semana ese vestido que solo te pondrías los fines de semana, por el hecho de considerarlo demasiado elegante y claro, entre semana, hay que ir de cualquier manera, anda y que le den! De dejar de ponerte aquella ropa que para ti es súper cómoda, porque según el chico que te gusta, ese estilo es algo masculino, que le den también! Debemos aprender y atrevernos más, a hacer aquello que realmente queremos y dejar atrás cualquier estereotipo o idea que la sociedad nos ha impuesto durante años. 


 

Comentarios

Entradas populares