La vida da muchas, muchísimas vueltas, tantas vueltas que nunca sabes a dónde vas a parar, ni lo que se te va a venir encima en el momento menos esperado, nunca sabes nada y ese nada es el que te hace dudar en muchas ocasiones, el tomar decisiones, sobretodo aquellas importantes, que marcan un antes y un después, esas que sabes que desde el primer minuto que la lleves a cabo, tu vida cambiará y ya nada será igual, que te dejan huella sin saber bien el porqué.
Pues al ver esa noria, un día puedes estar en la cima, creerte el mejor de los mejores, ser como Dios y en el momento más inesperado, zaaas! Acabas en lo más bajo, tocas hondo y sabes que te dolió, que esa hostia que te has llevado igual te la merecías o quizá no... Quién sabe... Pero que te ha dolido, sí y mucho, pero sabes que eso es un mero obstáculo, que aunque parezca el fin, es algo temporal... Ese algo temporal que a veces dura años pero tú sigues ahí, al pié del cañón esperando y deseando volver a la cima.
Han sido tantas las cosas que hemos vivido.... Que a veces nunca valoramos esos instantes de felicidad, que a veces solamente nos quedamos con lo malo y olvidamos todas esas cosas buenas que han pasado y... Y cuando eso ocurre, es triste porque de cierta manera estás olvidando momentos de bienestar que en su día te hicieron un bien y te quedas con lo malo, que solo aporta cosas malas.


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