Dejé de sentirte el mismo día que dejaste de importar, y ahí fue cuando me di cuenta de que nunca me hiciste bien, me hacías sentir incómoda, a veces que sobraba, y fue ahí en mitad de cada soplo, de cada empujón, que debía irme, alejarme y no volver. 

Te sentía tan dentro, que cada preocupación tuya, se veía reflejada en mí y eso, sintiéndolo mucho, no me hacía ningún bien. 

Reí mucho, pero también lloré mucho, y entre ese mucho y nada, me di cuenta de que era lo mismo. De que sirve sentir mucho para alguien que no lo ve? Para que demostrar tanto  si no se valora? En definitiva, tu actitud, me decepcionó, llegando al extremo en el cual el dejar de sentir, era la clave.

Comentarios

Entradas populares