Gracias por cada acto de desprecio,  de desinterés,  de toxicidad que me brindaste tiempo atrás,  porque gracias a todo ello, me hiciste libre, me cortaste las cadenas que tenía a mis pies y me mostrarte que yo sola puedo con todo, me quitaste ese vendaje que siempre me cegaba y no me dejaba ver con claridad. 

Ahora sé que a pesar de todo el malestar y dolor que me aportaste, me ayudaste a  aprender,  quizás una lección que debí asimilar hace tiempo,  pero al fin y al cabo,  lo verdaderamente importante es aprender, en asimilar ciertos pensamientos,  actitudes  que te hagan sentir mejor y ser posiblemente mejor persona. 

En su día odié muchas cosas pero en estos momentos sé que fue necesario para emprender este nuevo viaje, de vivir nuevas aventuras y atreverme a lanzarme al vacío sin saber bien que encontraré. 

Gracias por haberme enseñado a quererme, a valorarme y a respetarme como nadie antes había hecho conmigo.

Comentarios

Entradas populares