La suma de varios factores te han llevado a leer esto y esque cada acto que has cometido tarde o temprano te pasa factura o te premia, según como hayan ido las cosas.
Recuerdo el primer día que me tropecé con la piedra que había en camino y juré no volver a caer en ella, tiempo después volví a pasar por el mismo recorrido y efectivamente, me tropecé. Sentí rabia, pues me había tropezado por segunda vez y todos sabemos que a la tercera, se asoma una buena hostia. Pues bien, todo empezó sin saber que empezaba, porque la vida es muy irónica y graciosa, a menudo cuando crees que no estás haciendo nada, estás haciendo algo también y ese algo por muy pequeñito que sea, es algo.
Pasaron meses y algún año también que había tomado la decisión de no añadir a nadie en mi vida, pues bien, para no querer meterlo, bien que se metió, pues me acabó diciendo te quiero, de esos cursis típico de enamorados y claro, al final no sabes si es real o es ficción, porque los inicios suelen ser color de rosa, luego, al cabo de un tiempo se convierte en tonos marrones tirando a... ya sabéis! Sí, a mierda!
Recuerdo mucho más de lo que me gustaría recordar, realmente desearía olvidarlo y no sentir nada, pero ya sabemos, nos gusta martirizarnos con cosas del pasado que ya no tienen cabida en el presente pero ahí van apareciendo de vez en cuando, aunque sea para decirte no seas la misma de tiempo atrás, se otra versión más molona o almenos más feliz.
Y bueno, ahora os preguntaréis: a santo de que viene tanto rollo? Pues para deciros que cualquier capítulo de vuestra vida tiene un final y que jamás seréis menos, sino más, porqué la suma de muchas experiencias, te hacen rico, aunque sea de historias, busca siempre el lado gracioso y ríete de ello, ahora y siempre!



Comentarios
Publicar un comentario