Es cierto, te hundió y pisoteó pero a la vez te liberó, te sacó de empujones de aquel lugar al que llamabas hogar y realmente no era más que una celda, atrapada sin saber volar y gracias a sus empujones, al final caíste al avismo y volaste, vamos que si volaste con tal de sobrevivir, que llegaste bien lejos.
Al principio lo odiabas por tanto dolor obtenido pero sin embargo, ahora si lo vieras le darias las gracias por haberte hecho tan fuerte e independiente, supiste renacer y hacer lo que realmente querías, sin miedo, a veces sin compañía, pero a ti eso, nada te frena.
Descubriste un nuevo mundo, nuevas vivencias y caminos a descubrir, lloras de alegría y miras atrás solamente para tomar impulso, para saber que sin ese "trauma" nada sería posible ahora.
Gracias por tan poco y por tanto, probablemente jamás sepas que me hiciste grande, pero me marcaste un antes y un después y ese después es tan immensamente bonito, que no pienso dejar de saborearlo.



Comentarios
Publicar un comentario