Fue bonito tener la esperanza de que algo bueno iba a suceder, pero desconocía que ese sentimiento también me destruía. Urgué en mis adentros y descubrí que tener esperanza no era la mejor opción,  pues me frenaba en muchos aspectos. 

Cada acto de desprecio, de desatención,  de olvido... me mataba,  al principio fue lentamente,  volviéndose insoportable, fue en ese momento que sentí que debía de quererme más y decir basta, no merecía ese trato. Y esque a veces, por mucho que duela, necesitamos esa dosis de dolor para saber cuál es nuestro verdadero camino. 

Gracias a todo ello, ahora sé que mi única prioridad soy yo y que mi paz mental y tranquilidad está por encima de todo, no dejaré que nada ni nadie me la arrebate así porque si. Así que gracias por joderme la vida, fue lo mejor que pudiste hacerme.

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