Siempre que tengo la ocasión de verte, me das felicidad, brillantez y esperanza de que la vida merece la pena. Todas mis preocupaciones desparecen por unos instantes,  dándome a entender que la vida es muchísimo más que trabajar y sobrevivir,  sí sobrevivir,  nos pasamos los días encerrados en una fábrica, sin apenas ver el exterior,  ignorando que tiempo hará ahí fuera... solo para poder pagar facturas a final de mes.

A menudo me cuestiono si muchas de las cosas que he hecho han merecido la pena, algunas si, otras no tanto, pero al final es eso, decisiones que un día tomaste,  quizá por sentimientos o con cabeza, que han hecho que a día de hoy estés donde estés. 

Me gusta verte para poder recordarte en días tristes, para saber qué todo tiene un porqué, aunque a menudo no lo sepamos y cuando lo sepamos quizá ya sea tarde o no. 

Comentarios

Entradas populares