Tal vez tuviste que meterte la hostia de tu vida para aprender de una vez por todas la lección.
Tal vez necesitabas ser frágil para saber y recordar lo fuerte y capaz que eres para conseguir cualquier cosa que te propongas.
Tal vez olvidaste lo mucho que vales y que también mereces cosas buenas.
Tal vez necesitabas un poco de empatía y apoyo mental, pero sin obtenerlo, aprendiste que tu mismo también puedes tirar para adelante.
Tal vez buscaste cobijo en el hombro equivocado.
Tal vez tu destino era este para llegar a ser quien eres.
Tal vez necesitabas actualizar tu versión para comprender que no siempre tendrás compañía en tu camino y que no es nada malo.
Tal vez supiste encontrar la manera de sentir paz entre tanto caos.
Tal vez aprendiste a escucharte y a darte esa prioridad que siempre debiste hacer y no hiciste.
Tal vez es momento de volver a empezar, de arriesgarte, pero sin repetir errores.
Tal vez sea buen momento para emprender ese viaje que siempre quisiste hacer y posponías.
Tal vez, pueden ser muchas cosas, pero todo sucede por algo, aunque ahora no lo sepas y quizá mañana tampoco.



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